ENCICLICA POR LA SANTA PASCUA 2011
† TARASIOS POR LA MISERICORDIA DE DIOS ARZOBISPO METROPOLITANO DE BUENOS AIRES, PRIMADO Y EXARCA DE SUDAMÉRICA,
A TODO EL PLEROMA DE LA IGLESIA
LA GRACIA, LA MISERICORDIA, LA REMISIÓN, LA PRECONSTITUCIÓN, EL AMOR Y LA DIVINA COMUNIÓN DE NUESTRO SEÑOR, DIOS Y SAL
DOR JESUCRISTO, RESUCITADO DE ENTRE LOS MUERTOS, SEAN CON TODOS VOSOTROS.
“En efecto, si no hay resurrección, comamos y bebamos, vayamos en busca de una vida gozosa y placentera. Si no existe resurrección ¿en que nos diferenciamos de los seres irracionales? Si no hay resurrección, estimemos dichosos a los animales del campo que llevan una vida libre de penas. Si no hay resurrección, tampoco hay Dios ni providencia” (San Juan Damasceno, Edición exacta de la fé ortodoxa, IV,27)
La resurrección de Cristo – y la nuestra- constituyen el centro de nuestra vida en esta dimensión. Es el evento principal de la vida terrena del Señor y marca un hito en la historia de la humanidad por las consecuencias en la vida de los hombres y de toda la creación. La resurrección de Cristo es el cenit del amor de Dios a los hombres, y su prueba mas tangible. Nuestra vida se relaciona y se relativiza en aquella.
Queridos hijos e hijas en el Señor: Cristo al resucitar inaugura una nueva dimensión en nuestras vidas, aquí y ahora. La resurrección de Cristo es un evento que marca un antes y después en la linea histórica de los hombres y de toda la creación. Cristo hace todas las cosas nuevas, pues es el teantropo, el Hijo de Dios hecho hombre que viene a rescatarnos de la maldición del pecado y de la antigua ley. Ahora todo es nuevo ydebemos adecuarnos a esa realidad.
Como dice el Sacro Damasceno, si Cristo resucito, también nosotros hemos de resucitar al fin de los tiempos. La resurrección de Cristo también es un don que Dios comparte con los hombres, y porque es justo así se complace sea realizado, todo en Cristo, hacia Cristo y por Cristo. Esa resurrección que tuvo lugar en la historia se desdobla en la realidad personal de cada hombre, ya, aquí y ahora, y en el futuro, cuando Dios disponga todo sea concluido y resumido en la venida de nuestro Señor Jesucristo.
Festejamos la Pascua cada año, pero este festejo debe trascender la mera tradición festiva, debe ser un evento eminentemente espiritual, que nos mueva a considerar las implicancias que tiene en nuestras vidas este hecho que representa el advenimiento inminente del Reino de Dios y su justicia. En efecto, el Reino de Dios esta entre nosotros, fue inaugurado con el advenimiento del Mesías y permanece hasta su Parusia. ¿que parte tengo yo como hombre en este reino? ¿cual es mi parte en este diseño salvifico?
¿Como puedo responder a estos interrogantes en una atmósfera que no implica la contemplación del misterio y de sus implicancias en mi vida? ¿como puedo reflexionar en el misterio, adoptarlo y asimilarlo en una atmósfera mundana y festiva ajena al mismo mensaje de Cristo? No es posible. La Pascua no es una fecha para tomarnos un descanso en miras de un año por venir. La Pascua no es una festividad pagana, no es una tradición etnica, no es un festival en el cual ahogamos los sentidos bebiendo y comiendo, como si fuera el fin de un ayuno que ha sido una practica que nos ha mortificado sin sentido. La Pascua no es una efemérides mas, es mas bien la extensión del misterio en mi vida, hoy, en esta dimensión, en mi comunidad, en el mundo, en el cosmos.
La Pascua, queridos hijos, no es un mero hecho histórico. Es una realidad actual y futura. Fue, es hoy y será hasta que se cumpla el designio de Dios en los últimos Dias. Ha concluido el ayuno, pero no el ejercicio y la responsabilidad que tenemos como cristianos. En efecto, celebramos porque creemos y porque creemos debemos vivir esa fe en obras, pues como dice el apóstol la ” fe sin obras esta muerta.” Y nuestra fe depende de este hecho vivificante y trascendente, y así también nuestras obras.
Si nuestras obras se contraponen y desdicen el hecho de la resurrección, entonces vana es nuestra fe y muerta. Si usufructuamos del festejo en pos de nuestros placeres, entonces todo es en vano, entonces en nada nos diferenciamos de los gentiles y aun, como dice el Santo de Damasco, de los seres irracionales.
El festejo es justo, la alegría justificada, siempre y cuando provengan desde los sentidos y reflejos del alma y se identifiquen con los del cuerpo. De nada sirve el banquete, los cantos y los bailes si nuestra alma no ha comprendido y vislumbrado lo grande y trascendente del misterio hoy. Si nuestra naturaleza humana y pecadora no se ha hecho receptiva de las primicias del evento que se manifiestan en el amor, el perdón, la conmiseración, la comprensión y la identificación con el otro, mi prójimo, que resurrección festejamos? Que resurrección esperamos? Como esperamos vencer la muerte y las desviaciones de nuestra naturaleza? Como esperamos seguir llamandonos cristianos y ortodoxos?
Queridas hijas e hijos en el Señor, vivimos un mundo en crisis, vivimos en una época compleja y peligrosa, en la cual Dios nos pide testimonio. Y nuestro testimonio depende del evento de la resurrección, que es el evento máximo de amor de Dios al creado. Dios quiere que demos testimonio de nuestra fe, y esa fe esta basada en la resurrección de Cristo, pues como dice el apóstol ” porque si creemos que Jesus murió y resucito, asimismo Dios conducirá juntamente con Jesús y por medio de el a los que duermen. (I Ts. 4,14). Nuestro triunfo sobre las cosas de este siglo, sobre la corrupción y la muerte, dependen de esa fe.
Con estas reflexiones os deseo una feliz Pascua; festejemos en la sobriedad del espíritu, con prudencia espiritual, con mesura, y en reflexión. Alejemonos de las impurezas de este mundo, trascendamos lo que nos ofrece esta realidad, aunque sea en esta noche, tratemos de poder vivir el amor de Dios que se derrama abundantemente, y que la Gracia del Resucitado sea con todos vosotros y con todos vuestros seres queridos, ahora, perpetuamente y por los siglos. Amen.
En la Sede Metropolitana
Pascuas 2011
El Archipastor TARASIOS de Buenos Aires
Primado e Exarca de Sudamerica


